jueves, 5 de noviembre de 2009

Nuestro Equipo



Nuestro equipo se llama:
Los Contadores De Cuentos:)

INTEGRANTES:

Adrian Alexander Moya Cabriales.
Jesús Axel Guerra Correa.
Gabriela Stephania Martínez Navarro.
Mayam Soto Martinez.
Melissa Davenport Flores.
Yahaira Jarely Martínez Saldaña.
Hector Cid Escareño.

El Libro de la Agonía y la Esperanza (Nuestro Cuento)

El Libro De La Agonía Y La Esperanza

Estoy al borde de mi muerte y los recuerdos de mi vida pasan, tan rápidos que casi puedo notarlos, saben, tal vez jamás podré terminar de escribir mi diario, un libro donde un hombre a muerto y revivido, donde el sufrir y la alegría están juntas, agarradas de la mano, y el bien y el mal son fieles amantes.

¿Cuándo fui feliz?, no lo sé, no lo recuerdo. Ahora estoy desangrándome tocando con mis fríos dedos mi sangre. Esperen vuelve, vuelve a mi memoria aquel tiempo donde, la verdades salieron, y mi alma después de tirarse a un abismo, regreso con un ángel entre brazos.

Despierto, fue solo un sueño, pero fue tan real, tal vez es otra oportunidad, no lo dudo mucho. ¿Quién soy yo?, la pregunta que todos quieren saber, y sin embargo nadie la respuesta tiene. Mi nombre es Octavio, apellidos no tengo. Mi vida se va aquí en una casa, que donde antes era fiesta y alegría, ahora es dolor y agonía, donde la pintura esta desgastada y la madera podrida. He perdido todo no me queda nada, envidio a quien ya murió, quisiera estarlo pero no puedo, he tratado de suicidarme, aunque me arrepiento en el último minuto. ¿Por qué si he perdido todo, estoy agonizando, me aferro a esta realidad, a esto que llamamos vida? De mi pasado no hay nada, no recuerdo nada, cuando trato, solo viejas heridas se abren y me arden en el corazón que ya negro esta y nada lo podrá revivir, y termino dormido, exhausto, sin poderlo recordar Paso todos los días en la misma biblioteca de mi casa, donde el lazo entre la fantasía y la realidad es muy corto, y caigo a los brazos de la locura. Si no estoy leyendo uno de mis libros, estoy escribiendo mi sufrimiento en mi diario, aunque no sé porque me preocupo, quien lo leería.

Voy a ver el periódico, me dio curiosidad una nota, decía que un asesino estaba suelto, pero, el nombre de la víctima, se me quedo grabado, no me lo pude sacar de la mente. De repente solo tenía sueño, y caí dormido. Desperté, y no sé donde estaba, solo había obscuridad, camine, y en un poso había un niño llorando, me acerque, lo vi a los ojos, cuál fue mi sorpresa ¡era yo! De la nada todo el lugar de carne pútrida, se puso, y solo escuche aquella risa, una risa tan loca, que el demonio se queda corto, la risa se metió a mi mente, y la escuchaba a cada rato; abrí los ojos y solo vi una sombra, corrí pero estaba en todos lados, me toco con su mano fría, y desperté, asustado, temblé de miedo, pero reaccione rápido

Me levante del sillón, “Cual, es el mensaje que me dan a entender”- dije. De la nada escuche un chillido, como si un cuchillo estuvieran afilando; tome una espada oxidada que en el muro yacía, tenía todavía suficiente filo para cortar, fui con cuidado, abrí cada puerta entre con cuidado pero, solo había sombras, que por alguna razón las veía enojada, aturdidas, mirándome con odio. Abrí todas las puertas que encontré, después de un rato solo quedo una, y el sonido eran cada vez más fuerte, sentí como si caminaran para todos lados, de repente hubo una risa maquiavélica, me paralice, caí, el miedo me perturbó y me tiro, pero si he perdido todo no debo temer de perder algo que no quiero, me levante empuñe la espada con fuerza, abrí la puerta y arremetí con todo lo que pude, pero no encontré nada, el cuarto estaba vacío. Me quede pensando un minuto. ¿Esto es obra de mi mente? Me calme, pero aun sentía algo, me volteé, empecé a caminar. Pero detrás de mí una sombra gigantesca apareció y se abalanzo sobre mí, como un demonio que con su lanza castiga a su víctima, con una hacha que tenía en mano, me ataco, esquive rápido, aunque fue en vano, ya que me dio un hachazo en el brazo, desgarrando la piel; me tire de dolor, esa cosa solo se reía, se burlaba de mi dolor. Indignado le dije
Octavio:- ¿Quién eres?, ¿Qué haces aquí? ¿Y porque te burlas de mí?
Sombra:- Tranquilo, son muchas preguntas que con el tiempo llegara la respuesta, pero, pasando por esto, hola ¿como estas?,
Octavio:- ¿Qué? porque me dices hola,- le respondí mientras me levantaba, y ahí lo vi, salió de las sombras, y era aquel asesino, el cual su víctima se me quedo grabada
Sombra:- No puedo venir a visitarte, después de todo somos como hermanos
Octavio:- Yo no tengo hermanos
Sombra:- medio hermano, hermanastro, puede ser, total no recuerda tu pasado. Pero algo está claro, tú me creaste, me enseñaste que en este mundo de dolor, no hay más que terminar con la vida de los demás, para terminar su dolor. Pero en fin, no te molesto mas, yo me voy, haber cuando nos sentamos a hablar bien

Se acerco a mí, me abrazo, y en el acto un navajo penetro mi estomago, quede adolorido, me tire y mientras escuchaba, que decía cínicamente.-“Adiós, hermano”- yo me retorcía de dolor, y solo quise descansar, con la esperanza de no volver a abrir los ojos.

Abrí los ojos, raramente, estaba en el sofá de la sala, fui rápido a un espejo y no había sangre, me quede viendo donde estaban las heridas, y no había nada. Me quede viendo al espejo me vi directamente a los ojos por unos segundos, y empezó a incendiarme el brazo, luego el estomago, grite, pero depuse de unos segundos el fuego se fue dejando solo las cicatrices. Lo raro es que las cicatrices parecían de hace tiempo, y eran más bien cortadas, aunque no le di mucha importancia.

Me recosté y me quede dudando, quien era, porque decía que era mi hermano, o era solo cuestión de mi mente; me dormí con la duda. De nuevo abrí los ojos y estaba en un bosque, parecía de noche, y no había ruido solo, se escuchaban las flores silbar. Empecé a caminar y encontré una cabaña vieja, entre, no había nada, salí, y me sorprendió lo que a mi vista llego, era la luna, era grande, brillaba hermosa, era lo más bello que haya visto. De pronto, vi que una estrella se dirigía hacia mí, parpadeé y enfrente de mi había una luz que tomaba forma humana, me toco la cara, y después hubo un disparo, solo vi a la luz caer, y me vi a mi riendo y con media cara empapada de sangre, me acerque a la luz, solo escuche- Por, porque,- me toco el pecho, hubo un ruido. Desperté y tocaban a la puerta, ¿tocaban la puerta?, aquí no vive nadie más que yo; insistieron, no quería ir, pero casi inconscientemente fui, yo no quería, mi voluntad menos, pero mis piernas se movían, me sostuve de lo que pude pero no me detuve, algo me decía que, debía abrir, pero yo con indiferencia me dio igual.

Abrí la puerta y no había nadie, voltee para abajo y estaba, una joven dama pidiendo ayuda, yo, de nuevo con la indiferencia, me dio igual, estaba a punto de cerrarle la puerta en la cara cuando, se paro, y me vio a los ojos, hubo un segundo de silencio, pero para mí fue una eternidad. Caí en un mar de emociones y llegue a un lugar que no había conocido antes, era como si todo mal se hubiera ido; yo tenía la mente en un lugar, pero mi corazón estaba en ella; sus ojos que pedían ayuda, eran verdes, como la canción que silba el pasto salvaje cuando el aire los toca, los cuales expresaban un alma pura, tan pura que parecía un ángel, alguien que amaría y perdonaría a cualquier ser; ese pelo rojo, como fuego, en el cual mi alma se quemaba cada segundo que la veía; su voz como el coro de mil ángeles cantando en un mismo tono, purificándome lentamente; sus labios rojos apasionantes, donde un loco durante su momento de demencia, se pueden abrigar y calentar, la parte superior resaltada y la inferior más tenue, parecía como si dios, en su momento de gloria lo hubiese pintado delicadamente, un poco agrietados, como si el tiempo se los maltratases, y en cada grieta los pedazos de la lógica y la razón se destruían, y solo el soñar era una salida; su cuerpo, donde se escandían los mas locos
Amores, donde uno puede fantasear, y regresar al mundo para ser recibido por los brazos de afrodita, y su cara sucia y opaca, como si viviera en la calle, pero me fascinaba. Señor- me dijo- por favor ayúdeme, hay alguien que quiere matarme
Octavio:- ¿Por qué debería ayudarte?, yo también tengo mis problemas, vete, vete y no regreses
Joven:- Pero, por favor, ayúdeme, usted, se nota que ha sufrido, yo no tengo familia,- me dijo mientras que de sus mejillas lagrimas rodaban- ¡Para mí este mundo se está pudriendo!- se volteo y solo me dijo, gracias, gracias de todos modos
Por alguna razón me toque lo que me quedaba de alma, la tome por los brazos y la empuje adentro
Joven:- Gracias- me dijo mientras sonreía
Octavio:- ¿Por qué?, yo no te ayude, digamos que sola entraste cuando abrí la puerta, y entre más pronto te vayas mejor. Esta casa lleva consigo demasiados augurios- conteste mientras me retiraba aunque su sonrisa no se iba
Joven:- Espere, por favor discúlpeme, y si no soy molestia, me podría dar algo de comer
Octavio:- Si, porque no, ya que estas de polizonte en mi casa, no tengo más que servirte

Llegamos al comedor, el cual era una mesa grande, muy larga, y varios platillos esquicitos nos separaban. En lo personal no tenía hambre, solo jugaba con una copa de vino. Ella en cambio primero se puso a rezar. -¿Qué haces?- le dije, un poco curioso,
-Rezo – me contesto
Octavio:- ¿Porque?, no fue gracias al señor que tuvimos estos alimentos
Joven:- No, no fue por dios que tenemos los alimentos, pero si fue por el que lo encontré a usted. Créame el destino no existe, los lazos que se unen y el camino que tomamos es nuestra responsabilidad, el solo nos ayuda
Octavio:- Da lo mismo bueno, yo me voy a acostar, estoy muy cansado. Ah y si vas a robar algo hazlo de una vez y vete- Con esas palabras fui a mi habitación, me acosté

Escuche música de piano, ya era de día, nota tras nota, era tan hermosa, fue lo que me despertó, la dulce melodía me rodeo y mis oídos tocaron el paraíso. Seguí la música, hasta que llegue a un salón donde ella estaba, tocando la melodía – Que bien tocas el piano- le dije
Joven:- A, hola, como amaneció
Octavio:- No te piensas ir, porque te quieres quedar, vete con tu familia
Joven:- La verdad, no tengo familia, y la calle era mi único hogar, pero ese es otro cuento, por cierto como se llama, mi nombre es Luz María
Octavio:- Soy Octavio mucho gusto, sinceramente, no tengo corazón para tirar a la calle alguien que ya sufrió demasiado, pero hay cosas que tu no debes saber, así que no digas que no te lo advertí- De repente se escucho el chillido de un cuchillo afilándose. No puede ser, era ese asesino, y con ella aquí, no sé porque, pero me importaba si algo le pasaba, - ¿Qué es ese ruido?- dijo con su dulce voz- Nada corre métete en el armario y no salgas por nada del mundo- Conteste, me renegaba –pero – No hay peros, en cuanto se escondió tome la espada y me prepare
Asesino:- Hola
Octavio;- Que haces aquí, lárgate de mi vista
Asesino:- No, puedo venir- dijo mientras se acercaba al armario- Estas solo, te vine a ser compañía- Saco una navaja estaba a punto de abrir el armario, ataque con la espada, y un disparo se hoyo, me había disparado- Muy mal, no debiste haberme atacado- me levante solo fue una herida en el brazo, le encaje la espada, pero. No se murió, ni hubo hemorragia
Octavio:- ¿Qué eres tú?,- Se empezó a reír mientras se convertía en una bestia, la cual me golpeo de tal fuerza que salí volando, ¡era un demonio! Todas las cosas empezaron a flotar, mientras él se reía, yo estaba mal herido.

Estaba tirado, parecía mi fin, pero Luz María salió, fue hacia mí, no hizo caso a mis advertencias, siguió, me dijo que pasaba, - Ten cuidado, hay un asesino, ahí me mal hirió, corra sálvate- Pero las siguientes palabras que menciono nunca olvidar:- ¿Cuál?, Aquí no hay nadie, no tienes heridas, solo estamos tu y yo-. Fue cuando supe que ese asesino, era mi otro yo, como él lo había dicho yo lo cree

-¿Qué te pasa, que tienes?- me dijo, mientras sus ojos se llenaban de lagrimas – Ayuda, ayuda,- fue lo último que dije, mientras escuchaba esa risa. Caí en un sueño profundo. Desperté, solo la vi a ella, estaba, en una silla, pareciera que esperaba que despertara - ¿Qué paso?- pregunte, en cuanto me vio de pie su cara se ilumino, y me abrazo, yo, solo quede paralizado, -Te ayudare, veras que la vida te brillara-, me dijo mientras se apartaba
Octavio:- No necesitó ayuda
Luz María:- No te pregunte, yo lo haré quieras o no, además estás muy débil para renegar, ven, saldremos de aquí
Me llevo al bosque, me enseño todo tipo de vida, y que bellas son las flores, pero lo más hermoso que vi en la vida, fue el atardecer. Lo vimos juntos, se recostó en mi hombro, y sentí algo en el pecho que no había sentido antes; se acelero mi corazón, me puse nervioso, pero me volteo a ver, me tomo la mano y me dijo- Todo estará bien, te dije que hay otra esperanza. Dijo – Sabes, quisiera ver el atardecer con la primavera, aquí nunca hay, ya que la flores mueren por la maldad, dicen que la flores más bellas despiden su aroma, y los pájaros cantan, y todos los árboles cantan con el atardecer, mientras que las hojas de los cerezos danzan

Regresamos en la casa, fui a mi cuarto, pero no tenia sueño, fui a verla, ella estaba dormida en el piso, junto a la chimenea. No pude dejarla ahí la cargue y la lleve a mí cuarto, la tape, y cerré la puerta,- Que conmovedor-
Octavio:- Que, eres tú qué quieres
Asesino:- Nada, solo veía la romántica escena, si hay esperanza
Octavio:- A que te refieres, no hay nada
Asesino.- Que acabas deshacer, que sentiste en el atardecer. Bueno si no te importa con gusto puedo rebanarle el cuello
Octavio:- Le pones un dedo encima, y...
Asesino:- Y que, no puedes matarme soy tu, y porque no quieres que la toque
-Apareció miles de él, diciendo porque, hasta que me desespere
Octavio:- Porque, porque, ¡La amo!- grite con todas las fuerzas, y el solo desapareció

Al día siguiente, se puso, a recoger todo, y espanto las sombras que a mi alma mataban. En el salón principal hizo un gran espacio, puso música que se encontró, y me dio la mano, mientras me dijo que si bailamos- No sé bailar-, conteste, -Para bailar solo pones tu esfuerzo y amor, ven yo te enseño- me tomo de las mano s se pego a mí y bailamos, estaba sonrojado, no quería quedar como un torpe, mientras ella en mi pacho, los 2 danzando, como si su alma se conectara con la mía y danzara hacia el Edén. Al terminar la música se quedo dormida en mis brazos mientras que yo la contemplaba.

Al día siguiente la desperté, - Despierta, iremos a la ciudad-. Fuimos, le compre ropa fine y limpie esa cara, que sucia estaba. Cuando salió de vestirse, se veía hermosa, caí derretida a ella, era una princesa, no una reina, no, una diosa. Entonces la lleve a aquel árbol, que dicen que las promesas se cumplen, le di un lirio
Octavio:- Sabes, nunca creí, que la esperanza tocara a mi puerta, pero llegaste y mi vida cambio, eres un ángel, que me salvo de ir al infierno- Ella sonrió, cerró los ojos, lentamente se acercaba a mí, y yo no sabía qué hacer, solo reaccione al instinto. Pero el sueño se rompió solo un casquillo cayo, y su alma fue al cielo, mientras ella caía, al suelo. No podía saber que pasaba, hasta que lo voltee y lo vi, al verlo los recuerdos me atormentaron, y recordé todo.

Era una tarde normal, era solo un niño, cuando el, se metió a mi casa, me agarro y en mi mano puso una navaja, Yo solo estaba parado a verlos. Y, y, me obligo a matarlos, a toda mi familia, solo fui una marioneta, yo estaba inconsciente, el me controlaba, me dejo, lleno de la sangre de mis padres, y se fue. “A ti te atormentara este pasado, no necesitas morir”, todo estaba claro
Octavio:- Tu, tu, los mataste, eres un demente,- me sonrío y me dijo, “sobrino no te acuerdas de tu tío”. Con esas palabras ya no lo tome en cuenta, y solo me acerque al cuerpo, de aquella que fue mi amor
Luz María:- Gracias, gracias por todo, sinceramente, cambiaste, cuídate te amo- Con esas palabras me dejo, mis lagrimas cayeron al suelo, y las flores se marchitaron
Octavio:- No te vayas, quédate, yo también te amo, eres mi esperanza- tire un mar de lagrimas
Tío:- OH, no llores estas acostumbrado al dolor, pero no necesitas ser feliz, el dolor, es más divertido
Solo el deje en el suelo, esa sombra del asesino regreso, diciéndome, ven conmigo lo mataremos juntos, comprendo tu odio. Y de ahí ya no era Octavio era, el Asesino, salió de mi manga un puñal, me abalance sobre él y le ataque, lo herí –Es tu turno de morir-, le dije, y casi lo mato, pero una luz del cielo bajo, llevándose al alma de mi amada, reaccione, volví en sí, y me acerque al cadáver, besándole la frente, mientras le gritaba a Dios porque me hacia eso. Y aquel demente huyo

Desde aquel día, ahogue mis penas en alcohol, seque todos los bares de la ciudad, a veces amanecía, en la basura y no me quería levantar, quería morir. Las muertes eran mayores, ya que “El Asesino”, era cada vez más frecuente. Pero algo paso una noche, iba de regreso de un cantina, entonces vi unas sombras a lo lejos, me acerque, era un hombre mayor, jalando a una pequeña niña de unos ocho años, la jaloneaba e insistía de que la haría feliz; la niña corrió hacia mí y se puso detrás mío, el tipo, me dijo que se la diera, de que la llevaría al reinado del placer. Eso me molesto – Estúpido, solo es una niña, déjala, más vale que te vayas- insistió, agarro a la niña la trato de manosear, pero antes de que lo lograra, lo mate, le di un cuchillazo al pecho, después le desgarre la piel, y lo deje desangrando. La niña me siguió, le dio igual si mate a esa persona o no. Al llegar a la casa parecía que ya no había rastro, cuando llegue a la biblioteca a fantasear, estaba esa niña, diciéndome hola
Octavio:- Como te llamas y que haces aquí
Niña:- Yo no tengo nombre, gracias por salvarme, me quedare aquí, si no te molesto
Octavio:- Si quieres morir quédate, yo nunca estaré contigo, ni volveré a hablarte, adiós- Me fui de ahí, y la deje sola. En la medianoche fui por un vaso de whisky, cuando vi a la niña, que me recordaba a mi Luz María, estaba llorando, y solo escuche, que era su cumpleaños, aunque no sabía bien que era eso, -Con que es tu cumpleaños-, interrumpí las lagrimas, que paso
Niña:- nada no nada- Me dijo mientras las lágrimas se secaban
Octavio:- Ven dormirás en el cuarto de huéspedes, es mejor que aquí
No paso ni media hora, cuando toco a mi puerta, era ella, me dijo que tuvo una pesadilla y no podía dormir, - ¿Qué?, enserio, bueno duerme en mi cama- me senté en una silla y ella se durmió, me conmovió, no tenia temor, ni dolor, tal era mi esperanza

Paso el tiempo, y ella creció, le di la mejor educación, la vestí de lo mejor, me encariñe con ella. Sentí una responsabilidad desde el día que llego, y un lazo, un amor de padre a hijo, que no había sentido. Todo fue confirmado, cuando cumplió los 11 años, le hice una fiesta de cumpleaños sorpresa, con pastel piñata, etc., aunque no había invitados, no le importo, y en la noche del mismo día, mientras la abrigaba, me abrazo, y me dijo “te quiero padre”. Desde ese día sentí cariño, y un amor de protección, viví buenos momentos con ella, y fue mi rayo de esperanza, la razón por la que me movía y vivía, no importo los sacrificios. En las noches le contaba que un día ella, yo y su madre (Luz María), estaríamos juntos

Ella creció, y para los 18 años era una jovencita bella y bien educada, parecida a su madre. En su fiesta de cumpleaños algo raro paso, empezó a nevar, salimos para admirar la belleza de la nieve.
Niña:- Que hermosa es la nieve, pero papa, te quiero mucho, gracias, no serás mi padre biológico pero, aun así te quiero- me abrazo, cuando, un disparo se escucho.

Esta vez, mi esperanza no moriría, la tumbe y el disparo, cayó en mí, solo el brazo me hirió, era aquel demente, que mato a mi luz y a mi alma, pero no más
Octavio:- Que quieres, vete
Tío:- OH, tienes una hija, que lindo, pero mira, yo no la mate, fuiste tú, se pego en la cabeza cuando la empujaste- se acerco a mi
Octavio:- No, no puede ser, estoy harto- empecé a llorar, grite, me desgarre la piel, la sombra del asesino volvió, pero esta vez, el no era el único, las dos personalidades se juntaron. Dicen que cuando, un humano es llevado a los extremos, adquiere una gran fuerza. Lo mire camine hacia él, saque navajas del pantalón
Tío:- Es hora de que mueras- me disparo, pero no me detuve, no sentí las balas, seguía caminado -¿Qué eres tú?,-comenzó a temblar, corrió, pero una de las navajas le avente, y le lastime el pie - ¿Qué eres?
Octavio:- Hace mucho me pregunte lo mismo, pero ahora sé que morirás- ese fue el fin del demente.

Las heridas me dolieron, me tire al suelo, tocando el charco de sangre, con mis fríos dedos, tal vez moriré solo.

La niña se levanto, se acerco a mí y lloro – No llores, ya llego mi hora, solo cuídate, tu nombre será Esperanza. El día que nos conocimos dije que no te quería, pero retiro lo dicho, te quiero, por ti viví, quédate con mi fortuna, ten termina mi diario, se que está en buenas manos. Cuentan que ese día la nieve ya no cayó, las flores se abrieron, era la primavera. Las flores despidieron su hermoso aroma, los pájaros cantaron sin cesar, los árboles, tocaron su melodía al llegar el atardecer, y las hojas de los cerezos bailaron con esa música. Solo vi una luz, un puente, y al final del puente, estaba ella, el amor de mi vida, Luz María, la abrase, le dije que no se volviera a ir. Bailamos junto con las hojas de cerezo, con la melodía de los árboles y los pájaros. Vimos el atardecer, y en aquel árbol, donde las promesas se cumplen el beso que nunca se pudo dar se dio,
Octavio:- Te amare, por siempre,- me sonrío y me dijo – Vente conmigo, serás un ángel como yo, y estaremos juntos, alado de el señor- me despedí de mi hija, le conté un último cuento por última vez, y le di un beso en la frente.

Luz María y yo, juntos al fin, las dos almas conectadas, nos fuimos volando, mientras nos besábamos. Llegamos a lado de la luna, y formamos las estrellas más brillantes, del cielo, matando la obscuridad de la noche. Y la pregunta de ¿Quién soy yo?, se contesto

Yo soy un hombre, que de la agonía, y el dolor, tuvo una esperanza para seguir, viviendo en la mente de mi hija, la última esperanza que tuve. Que en las noches más obscuras, luz y yo, resplandecemos, para que la esperanza llegue.

jueves, 8 de octubre de 2009

ETAPA 1

Nosotros somos Los Contadores de Cuentos de “2°A” de la Secundaria Técnica #74 "Pofr: Carlos Tijerina Torres" del Turno Matutino de Escobedo Nuevo León.
Queremos dar lo mejor de nosotros, que nuestra participación sea la mejor, y que sea de su máximo interés, ya que nos llena de orgullo participar en esta actividad, para nosotros (los integrantes de este equipo) es un honor ingresar a este gran proyecto, nos sentimos muy contentos y emocionados porque para nosotros esto es una experiencia nueva y divertida, es nuestra primera oportunidad en un proyecto como este.
Esperemos que nos vaya bien en esta actividad. Esté proyecto proporciona enseñanzas e historias increíbles y emocionantes.

Los integrantes de nuestro equipo:
a) Mayam Soto Martínez.
b) Melissa Davenport Flores.
c) Héctor Cid Escareño.
d) Adrian Alexander Moya Cabriales.
e) Yahaira Jarely Martínez Saldaña.
f) Gabriela Stephania Martinez Navarro
g) Jesús Axel Guerra Correa.